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Hábitos y alimentación

Clínica Mencía, hábitos y alimentación durante el embarazo

Servicios de obstetricia en Salamanca y servicios de ginecología en Plasencia

 

HÁBITOS GENERALES

  • Durante el embarazo la higiene corporal debe ser más cuidadosa dado el aumento de la excreción cutánea (por lo que se recomienda al menos un baño o ducha diaria).
  • En el embarazo la higiene íntima (región genital y ano) debe efectuarse cuidadosamente. Se desaconsejan las irrigaciones vaginales.
  • Los pezones y areolas mamarias deben lavarse cuidadosamente y pueden tratarse con algunos productos que recetará el médico. Es aconsejable exponer las mamas al sol: curte el pezón y favorece la irrigación sanguínea.
  • La limpieza de la boca ha de ser regular, por la mañana y por la noche. Por lo menos una vez durante el embarazo es conveniente visitar al dentista.
  • Si bien en ocasiones resulta imposible prevenir las estrías cutáneas, el médico puede recetar una crema para intentar evitarlas.
  • Respecto al cabello, se debe renunciar al crepado, a los rulos muy apretados y a la laca. El secador debe ponerse a la temperatura más baja posible.
  • Si se observan variaciones en la agudeza visual se debe consultar al oculista. Evitar la colocación de lentillas por vez primera durante el embarazo.
  • La ropa se recomienda que sea holgada y cómoda, debe estar apoyada en los hombros, y no comprimir el cuerpo, especialmente las mamas, el talle y el abdomen. Los sujetadores deben adaptarse al aumento del volumen mamario (hay modelos especiales). En cambio, no es preciso el uso de faja durante el embarazo, y son perjudiciales las ligas y corsés, que pueden interferir el retorno venoso de la parte inferior del cuerpo y, por tanto, empeorar las varices de las piernas o vulvares, así como las hemorroides.
  • Los zapatos es aconsejable que sean bajos y cómodos (no utilizar zapatos con tacón que exceda de 5 cm de altura).
  • Respecto al tabaco, aunque menos de diez de cigarrillos al día se considera un consumo bajo, médicamente debe desaconsejarse fumar antes, durante y después del embarazo. No está justificado anteponer la ansiedad que provoca el dejar de fumar para seguir fumando.
Los hijos de madres fumadoras pueden tener una reducción del peso fetal de entre 100-250 gramos. Este peso que para un adulto no tiene ninguna significación, en el feto comporta una reducción del 5-10%. La talla se ve reducida en más o menos un centímetro de media. El número de cigarrillos que produce este efecto no está bien establecido.

Si el embarazo es normal no existe contraindicación alguna para seguir manteniendo relaciones sexuales en la forma y frecuencia habituales, hasta 4 semanas antes de la fecha probable del parto, aunque en el primer trimestre deben evitarse del todo si existe amenaza de aborto o antecedentes de abortos habituales.

A medida que el abdomen aumente, deben adoptarse nuevas posiciones de lateralidad frente con dorso durante el coito, para favorecer la comodidad y evitar compresiones sobre el abdomen.

Sin embargo hay determinadas circunstancias que contraindican la actividad sexual durante el embarazo:

  • Rotura prematura de bolsa.
  • Hemorragia genital en cualquier momento del embarazo.
  • Si existe infección genital.
  • Amenaza de parto prematuro, incompetencia cervical.
  • Enfermedad hipertensiva del embarazo.
  • Siempre que el ginecólogo lo desaconseje.

ALIMENTACIÓN

Una alimentación adecuada durante el embarazo es fundamental para la salud de la madre y del hijo. Tan perjudicial para el niño es que la madre engorde demasiado, como que gane peso de forma insuficiente.

No hay peso ideal, pero sí se debe vigilar el peso y sobre todo llevar una alimentación adecuada para el feto y para la madre. Hay que recordar que no se come por dos sino para dos.

Deben respetarse las costumbres de cada embarazada, pero es preferible la distribución del alimento en 5 comidas diarias: desayuno (20%), almuerzo (10%), comida (30%), merienda (10%) y cena (30%).

El incremento de peso, al final del embarazo, debería oscilar entre 9 y 12 kilos cuando se parte del peso ideal de la madre. Un aumento de peso inferior a 5 kilos puede, aunque no siempre, repercutir en el desarrollo normal del feto. Un aumento de peso por encima de los 14-16 kilos puede dar problemas como la aparición de diabetes y/o una dilatación lenta durante el parto.

Aunque durante el embarazo el aumento de peso debe ser progresivo, en las primeras semanas el aumento de peso puede ser insignificante, e incluso se puede llegar a adelgazar un poco (1-2 kilos) por los problemas digestivos que a veces se presentan, como náuseas y vómitos. Esta pérdida de peso inicial no debe ser motivo de preocupación ya que se recupera en las siguientes semanas. También puede ocurrir, y es normal, que el aumento al principio sea más rápido y al final más lento.

La dieta de una embarazada ha de ser calóricamente suficiente (2.300-3.000 calorías diarias) y proporcionada en los distintos principios inmediatos:

  • 15% de proteínas
  • 50% de hidratos de carbono (azúcares)
  • 30% de grasas

Los principios inmediatos son los componentes básicos de la alimentación; junto con las vitaminas, los minerales y los aminoácidos.

Esto significa que se debe aumentar la ración diaria de proteínas (carne, pescado, etc.) y tomar la misma cantidad de grasas y azúcares que antes del embarazo. Es aconsejable aumentar la ingesta de verduras y cereales integrales, para evitar el estreñimiento, frecuente durante el embarazo.

El agua es esencial. Es importante incrementar la ingesta de agua, ya que ayuda a eliminar residuos a través de los riñones, aliviar el estreñimiento y mantenerse sana. Se puede beber agua sin restricciones, salvo que el médico indique lo contrario. Se aconseja una ingesta de dos litros diarios, que puede incrementarse en situaciones de ambientes calurosos o mucho ejercicio.

Sin embargo las aguas minerales carbonatadas o con gas no son muy recomendables ya que el gas en la cámara intestinal puede producir muchas molestias, tanto a la madre como al feto, ya que este ocupa espacio en el vientre de la madre.

En principio no hay que restringir ningún alimento. Sin embargo a aquellas embarazadas que no están inmunizadas para la toxoplasmosis, se les recomienda que no coman carne cruda (filete Tártaro o Carpaccio de carne), ni embutidos crudos. Sí pueden comer jamón York, sobrasada, embutidos cocidos, etc. También en todos los casos es aconsejable evitar la ingesta de quesos tipo Brie, por riesgo de listeriosis.

En general, si se sigue una dieta mediterránea no suele haber carencias alimentarías durante el embarazo a no ser que existan trastornos de alimentación o se sigan dietas de adelgazamiento. Sin embargo, sí que se ha comprobado que normalmente en nuestra dieta la energía obtenida de los hidratos de carbono representa menos del 50% de las calorías obtenidas, que sería la recomendable.

Durante el embarazo, aumenta el sentido del olfato y del gusto, de tal forma que es posible coger “manía” a algunos alimentos, al café e incluso al tabaco. Al contrario, aparecen “los antojos”, que existen pero de los que no se conoce la causa. En algunas ocasiones, a las embarazadas les apetece comer productos no comestibles, por ejemplo la tierra (arcilla). Si ocurren estas tendencias, se debe contactar con el médico.

 

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